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El aprendizaje colectivo en la educación energética para crear acción colectiva en el sector energético

1 de febrero de 2022

Nuestra capacidad de transmitir información de generación en generación, conocida como aprendizaje colectivo, es un sello distintivo de lo que nos hace únicos como seres humanos. Antes de la civilización moderna, era imperativo comunicar el conocimiento sobre la migración animal, la vegetación y los patrones climáticos para sobrevivir en la naturaleza. El conocimiento que hemos acumulado durante siglos nos ha permitido avanzar mucho más allá que cualquier otro animal del planeta y sigue siendo un factor fundamental que contribuye a nuestro futuro. La sociedad actual es drásticamente diferente de lo que solía ser.

Los conocimientos esenciales para nuestra supervivencia, aquellos que merecían prioridad para la educación de las generaciones más jóvenes, eran más evidentes cuando las amenazas a nuestra supervivencia tenían colmillos y hacían ruidos fuertes e intimidatorios. Las amenazas modernas son mucho más sutiles y, a menudo, son provocadas por el humano. Además, la historia nos ha enseñado que el conocimiento es poder; por lo tanto, los factores políticos y económicos a menudo contribuyen más directamente al sistema educativo y, lamentablemente, pueden fallar o incluso optar conscientemente por no ver la importancia de temas particulares. La educación energética se ha convertido de manera lenta pero segura en una prioridad principal para las superpotencias más fuertes del mundo y, con ella, la inversión en esfuerzos de sostenibilidad ha permitido que surja una nueva ola de programas educativos.

Sin embargo, la educación energética puede ser muy amplia. Consiste de todo, desde lo qué es la energía en sí misma y qué tipos de recursos energéticos tenemos actualmente a nuestra disposición hasta cómo se puede usar la energía para hacernos la vida más fácil. Nueva tecnología puede ser excepcionalmente emocionante. Los avances logrados durante la revolución industrial en Gran Bretaña catapultaron a la nación a una nueva era y les permitieron convertirse en una de las naciones más influyentes y poderosas del mundo. Sin embargo, las consecuencias ambientales creadas por el desconocimiento de las personas sobre estas nuevas tecnologías continúan afectando al mundo hasta el día de hoy.

Lo primero que debe entenderse es que la energía es una parte fundamental de casi todas las industrias del mundo. Es la base de nuestros sistemas de infraestructura y puede influirnos en la forma del agua y los alimentos que consumimos, la forma en que usamos el transporte, los niveles de comodidad que experimentamos en nuestros hogares y mucho más. Por lo tanto, enseñar lo que hemos aprendido sobre las consecuencias del consumo irresponsable de la energía es fundamental si se quiere lograr un cambio real.

El aprendizaje colectivo es importante porque, desde el siglo XIX, nuestro conocimiento sobre los recursos energéticos y el efecto de su uso responsable ha crecido exponencialmente. Sin embargo, nuestro esfuerzo por combatir los efectos negativos de nuestras acciones no ha sido tan significativo. La educación energética moderna debe renovarse y fortalecerse, y debe tomarse en serio; la comunidad debe ver la sostenibilidad ambiental como una prioridad para el futuro.

Los educadores encargados de incorporar nuevos recursos de sostenibilidad en sus planes de estudio deben conocer los puntos de vista políticos actuales, las políticas gubernamentales y las nuevas innovaciones tecnológicas. Estos factores determinan los márgenes en los que los profesionales de la energía pueden hacer su trabajo y pueden revelar brechas vitales en nuestros sistemas energéticos. Por ejemplo,  la nueva ley del Reino Unido establecida para reducir las emisiones por un 78% para el 2035 obligará a quienes trabajan actualmente en el sector energético a modificar sustancialmente su enfoque y el uso de los recursos energéticos. Esto requiere capacitación adicional, recursos y tiempo. En algunos casos, será necesario crear nuevas carreras y, en todos los casos, será necesario actualizar las carreras antiguas para satisfacer la nueva demanda.

Las carreras técnicas, como las que involucran a los técnicos de plomería y electricidad, a menudo no son consideradas cuando uno piensa en la educación energética; sin embargo, juegan un papel fundamental en el sector energético y pueden tener un gran impacto en la energía limpia. La reestructuración de nuestros sistemas energéticos que se llevará a cabo a lo largo de la próxima década pronto requerirá el desarrollo de vías de capacitación comercial para las carreras de energía.

La importancia de la acción colectiva también debe ser fuertemente enfatizada. Las normas comunitarias en materia de energía limpia, así como las expectativas en torno a los recursos energéticos, pueden tener un gran impacto en la industria energética. Cuando la comunidad se une para garantizar que la educación energética se incorpore al plan de estudios de las escuelas y se implementen y mantengan esfuerzos de conservación, como programas de reciclaje, puede garantizar que el aprendizaje colectivo en estas comunidades se sostenga y garantice efectos positivos a largo plazo.

Para obtener más información sobre carreras de energía limpia, actividades en el hogar para estudiantes y mucho más, visite Smart Energy Education!

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